Los anillos

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No hay nada que represente mejor el símbolo de un enlace que los anillos de los novios. Durante la ceremonia, los novios se intercambian los anillos como señal de alianza matrimonial, de compromiso y unión.

En nuestro país se colocan en la mano derecha, aunque la mano varía según las tradiciones (aquí se utiliza la izquierda para los anillos de compromiso). Eso sí, el dedo en el que se coloca es el anular, el que se sitúa en el meñique y el corazón. Este dedo no se ha escogido al azar, sino que las alianzas se colocan en ese dedo concretamente también por una tradición y simbología. Entre los griegos existía la creencia de que el dedo anular era el dedo del amor, ya que poseía una artería que se conectaba directamente con el corazón, por ello, era el dedo elegido por las parejas para el intercambio de alianzas, simbolizando así que entregaban y comprometían su corazón con esa persona.

Sobre el origen de la utilización de anillos para sellar el compromiso matrimonial también existen múltiples teorías. Desde la época de los romanos, los anillos se entregaban como prenda en la firma de contratos, ya que eran personales y contaban con sellos que representaban no un adorno, sino la firma de una familia. Así, en los ‘contratos matrimoniales’, el anillo también servía para sellar esa unión. También tenía ciertas connotaciones sexuales, ya que al colocar el anillo en el dedo de la esposa, era una representación de la penetración a una virgen.

El material más común en las alianzas es el oro, aunque también existen de plata y oro blanco (al gusto de la pareja, claro). Se suele grabar en el interior del anillo el nombre de los novios y la fecha de la boda.

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