Mi gran boda guiri: ¿Maestro de ceremonias?

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Una de nuestras dudas era qué hacer con nuestra ceremonia. Cierto es que los trámites legales los vamos a realizar justo antes del gran evento, pero que para nosotros la ceremonia que lleváramos a cabo el gran día iba a estar llena de significado y de emoción, por lo que tenía que ser algo especial y real. Nuestro «problema» añadido es el idioma (lo de boda guiri no viene por darle historia al asunto), y queríamos que ese momento tan especial del ‘Sí quiero / I do’ fuera entendido por todos los invitados presentes, en inglés y en castellano.

Pensamos primero en hacer algo más «casero». Amigos leyendo, alguien de nuestras personas más cercanas conduciendo el evento… pero al final decidimos que lo mejor era contar con la ayuda de alguien profesional, porque la falta de tiempo, la distancia y la inexperiencia jugaban en nuestra contra, así como la sensación de «cargarle el marrón» a varios de nuestros amigos para que presentaran ceremonia.

La historia era encontrar a alguien que pudiera hacerlo en ambos idiomas y que de verdad dominara las dos lenguas. La oferta en el mercado se reducía, y lo que buscábamos también era un poco la «comprobación» del habla inglesa de esa persona en la que confiaríamos para nuestro día. No os creáis, no es tan fácil.

Pero como todo, nada es imposible, y al final dimos con varias personas, varios presupuestos y varios vídeos que nos ayudaran a decidirnos (repito, en la distancia, todo se complica un pelín más). Creo que estamos bastante contentos con la decisión que hemos tomado, pero según vayamos preparando la ceremonia (ahora viene la parte divertida de la planificación) os iremos contando más.

¿Por qué elegir un maestro de ceremonias profesional?

Sin duda, para nosotros es una de las claves del éxito de una ceremonia. Además de las lecturas que elijas, la persona que conduce el acto en si tiene la responsabilidad de hacerlo ameno, emotivo y nada pesado. Conocen su trabajo, tienen que conectar con la pareja y saber qué tipo de ceremonia llevar a cabo y la conducirá de manera profesional pero sin robar protagonismo a lo que realmente se dice, a lo que realmente se celebra (la estrella no es el oficiante, pero creemos que su trabajo es imprescindible). Nosotros además teníamos el tema añadido de hacerlo en dos idiomas, por lo que pedírselo a alguno de nuestros amigos era bastante complicado: tomamos por ello la decisión de confiar en un profesional. Y estamos muy contentos (por ahora).

Ahora, al planificar la ceremonia, nos entran las dudas sobre qué rito alternativo seguir (hay un montón, todos muy emotivos y cargados de significado), pero, gracias a ser un poco previsores, creo que vamos con tiempo, así que elegiremos concienzudamente.

¡Os mantendremos informados!

Micro boda

(Foto, vista aquí)