Nuestras bodas favoritas: Dani y Gema

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Estamos super contentas de poder contar con una nueva sección en nuestro blog: Nuestras bodas favoritas. Bodas reales llenas de detalles, de emoción, de novios maravillosos… ¿Nuestros primeros novios? Dani y Gema. ¡Os contamos su historia!

Dani y Gema se conocieron hace más de ocho años en una fiesta de cumpleaños de un amigo común. Desde el primer momento hubo algo especial entre ambos: desde esa primera noche juntos no han pasado un minuto separados. Hace algo más de dos años decidieron que era el momento de dar el gran paso y fijaron su fecha para marzo de 2012, ya que preferían la primavera como marco perfecto para una boda de ensueño.

Pero a principios del año pasado la vida les puso una dura prueba: a Dani le diagnosticaron un cáncer que hizo que sus planes de boda quedaran relegados a un segundo plano. Dado que no había ningún vínculo legal aún entre ambos, y Gema quería poder tener el derecho de pasar el tiempo necesario con su prometido en el hospital, aceleraron sus planes de boda y celebraron un enlace civil en mayo de 2011. Fue una ceremonia muy sencilla a la que asistieron sus padres y hermanas, planteado como algo práctico dadas las circunstancias.

Pero, eso si, tenían claro que mantendrían su fecha para el 24 de marzo del año siguiente, ya que ambos tenían claro que iban a ganar esa batalla contra el cáncer y que la boda que habían planeado iba a ser mucho más que la simple celebración de un enlace. “Todo aquello fue muy duro, pero nos unió más si cabe” recuerda Gema. “Cuando por fin tuve el alta médica” cuenta Dani, “la boda se convirtió en la excusa perfecta para celebrar por todo lo alto un montón de cosas con la gente que había estado a nuestro lado durante los momentos más duros”.

Y así fue. El sábado 24 de marzo tuvo lugar el enlace en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Madrid. Oficiada por Gerardo, diácono y profesor de religión del colegio donde Gema trabaja, la ceremonia contó con el padre de la novia y la madre de novio como padrinos. Fue muy cercana, sencilla y emotiva. Además de algunas lecturas religiosas, un amigo de la pareja (quien de hecho ofició la ceremonia civil el año anterior) leyó el poema ‘Amar es querer la felicidad del otro’, de Martin Gray, mientras el trío que puso la nota musical en la iglesia (piano, chelo y violín) interpretaba “Comptine d’un autre été, l’après-midi” de la BSO de “Amelie”. Un momento realmente especial por todo lo que implicaba.

El banquete

El lugar de celebración fue lo primero que tuvieron claro: La Quinta de Jarama. “Después de acudir a la boda de unos amigos en este recinto, sabíamos que tenía que ser el lugar de nuestra boda, porque es, sencillamente, perfecto” cuenta Dani. Y no es para menos. De decoración mozárabe, cuenta con preciosos jardines llenos de fuentes y vegetación. Un marco ideal para una boda de cuento. “Aparte de lo bonito del sitio y el trato excelente, otro aliciente era contar con la gastronomía de José Sánchez León y con Paco Torreblanca al frente de la repostería”.

El cóctel contó con dieciséis canapés (tales como turrón de foie, tartaleta de manzana y morcilla, brocheta de tomate seco y mozarella…) y una estación de Möet Chandon. Cuando los novios entraron en el salón principal, lo hicieron, curiosamente, con la sintonía principal de… La Guerra de las Galaxias (“¡el punto friki de la boda!”).

En cuanto a la distribución de las mesas, “teníamos claro que queríamos estar cerca de todos” explica Dani “y evitar la sensación de que hubiera primeras y segundas filas. Así que nuestra mesa estaba situada en el centro del salón, por lo que estábamos rodeados de todos nuestros invitados”.

El menú, delicioso, estaba compuesto de caldereta de Bogavante y corazones de alcachofa, merluza asada con tomate confitado y patatitas al aceite de cítricos, solomillo de ternera con patata chafada con trufa y atadito de espárrago triguero y para el postre mousse de vainilla y glasé de chocolate con helado de caramelo de violetas y salsa de vainilla.

Sorpresas para los invitados          

La cena estuvo marcada por numerosas sorpresas que los novios tenían preparadas para los invitados. “Teníamos muy presente que tanto el día anterior como el mismo día de la boda era el cumpleaños de personas muy cercanas a nosotros, por lo que quisimos felicitarles con una vela sobre sus postres y la canción “Cumpleaños feliz” de Parchis” recuerdan.

En cuanto al ramo de la novia, Gema decidió regalárselo a su hermana, una de las damas de honor. “Quería desearle todo lo mejor y fue una sorpresa que ella no esperaba”. Además, regaló tres de las rosas a sus cuñadas, mientras la canción “The time of my life” (de la BSO de Dirty Dancing) sonaba en el salón y la novia sacaba a bailar a cada una de ellas.

Pero lo que fue realmente especial y emotivo fue el detalle que los novios tenían preparado para los invitados. “No pensábamos regalar nada, porque no queríamos algo que fuera a ser olvidado en cualquier estantería. Pero, a unas semanas de la boda, a Gema se le ocurrió que podríamos hacer una donación a la Asociación Española contra el Cáncer en nombre de todos nuestros invitados” explica Dani. Y así lo hicieron. Emocionados con la idea, se pusieron en contacto con la AECC, y entregaron como detalle simbólico una pulsera verde y una tarjeta a cada uno de los invitados. Por supuesto, todo el mundo tardó más bien poco en lucir la pulsera en sus muñecas (algunos invitados siguen llevándola a día de hoy, como muestra de apoyo a la lucha contra el cáncer y recuerdo de esa boda tan especial).

La fiesta

Los novios abrieron el baile, como manda la tradición. Eligieron el Vals de las Mariposas de Danny Daniel.

Después… la fiesta. Además de la barra libre, contaron con una barra de cócteles: mojitos y caipiriñas para todos. Además, un divertido photocall donde posar cual estrella de cine… o hacerse fotos de todo tipo con los novios. Música divertida, muchos bailes y, cómo no, “hora loca”: batucada y gorros enormes y coloridos, gafas, collares y accesorios para los invitados (¡y los novios!). “Tenemos grandísimas fotos para el recuerdo, tanto del photocall como de la fiesta, reflejo de lo bien que los pasamos todos”, comentan los novios.

Los detalles

La novia lució un sencillo vestido de Pronovias, y unos zapatos en tono rosa con pedrería a juego con el tocado, ambos de Menbur. Las joyas elegidas (pendientes, gargantilla, anillo y pulsera) pertenecen a la colección fundación FERO de Tous contra el cáncer de mama, en oro y ópalos. Y el maquillaje y peluquería corrió a cargo de Estimóvil.

El novio, elegantísimo, eligió un traje de Hugo Boss, corbata de Versace y camisa de Rushmore.

Las damas de honor (hermana y prima de la novia), lucieron el mismo traje de noche de la firma Adolfo Domínguez en color vino.

La decoración floral y el ramo de la novia corrieron a cargo de Qué De Flores y la fotografía del Estudio Unicolor.

¡Os dejamos aquí nuestras fotos favoritas!

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