Nuestras bodas favoritas: Sara y Andrea

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Una de nuestras bodas reales nos lleva hasta Nápoles con una pareja genial: Sara y Andrea

Hoy os queremos traer una boda muy especial, preparada a conciencia y con millones de detalles… Sara y Andrea se dieron el ‘Sí, quiero’ el año pasado, pero sus fotos y su historia nos han enamorado. Ella madrileña, él italiano. Su gran día, en Nápoles. ¡No os perdáis detalle de esta boda tan romántica!

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Sara recuerda perfectamente el día que se conocieron, allá por 2011. «Andrea y yo nos conocimos una noche en el Honky Tonk, una sala madrileña, dónde ambos estábamos rodeados de buenos amigos. Lo cierto es que después de rondar un rato se acercó, según él esa noche le había dicho a sus amigos que era «su noche» y que conocería a alguien especial… ¡cursilerías italianas que digo yo! Pero cursilería o no, ¡hemos terminado casados! El caso es que se acercó y, con la gracia de que era italiano, me invitó a cenar. Quedamos al día siguiente, el 1 de mayo de 2011…hasta hoy».

La pedida de Sara tampoco fue algo al uso: «Andrea me preparó el día antes de mi cumpleaños una gimkana por Madrid, en lugares que significaban mucho para nosotros. El mismo día de mi cumple, me llevó a los Jardines de Sabatini, me pidió que cerrara los ojos y al abrirlos allí estaba él, de rodillas con mi anillo. Fue un momento muy emotivo, perfecto. Después cenamos en el restaurante de unos amigos , el Donnafugata de Marco y Omar, y a los postres llegaron algunos amigos a los que había llamado él para hacer el doble brindis».

La preparación del gran día no fue fácil, ya que ambos vivían en Madrid y la boda se llevaría a cabo en Italia. «La ceremonia civil en Sorrento, el día 20 de septiembre de 2014, un lugar mágico y al que ambos tenemos gran cariño. Y la celebración en un terreno en Carney Park, un parque recreativo asociado a la base americana en Nápoles».

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Los días previos a la boda también fueron muy especiales, según recuerda la novia: «Mis padres, mi hermano, Andrea y yo volamos a Nápoles un miércoles, la boda era el sábado. Allí nos separamos hasta el día de la boda, Andrea se quedó en Nápoles y mis padres, mi hermano y yo pasamos los días preboda en Sorrento en una preciosa casita rural, Sweet Home, gracias a un buen amigo, Massimiliano, y su familia, que nos ayudaron mucho en la organización. Pasamos dos días los cuatro juntos, ultimando detalles y disfrutando. Andrea y su familia llegaron el día anterior a la ceremonia y, aunque ellos con algunos amigos quedaron a cenar, se presentaron en mi balcón de la casa rural y me hicieron una serenata, Andrea cantaba y como veinte personas le hacían los coros, yo estaba en pijama ya, pero fue divertidísimo y emocionante». Además, para Sara esos momentos preboda con sus padres y hermano en Italia fueron muy emotivos.

La ceremonia fue en el Chiostro di San Francesco, en Sorrento, un lugar idílico, a las 11 de la mañana. La entrada fue con la canción de Caruso de Lucio Dalla y la salida con Na voce na chitarra (e poco e Luna), además de la música que sonó durante la ceremonia. Toda música napolitana elegida con la ayuda de la abuela de Andrea, canciones muy especiales. En la ceremonia, además, hicieron entrega de un ramo a cada una de las «súperabuelas», como ellos las llaman, y para llevar los anillos contaron con la ayuda de los sobrinos de Andrea.

La celebración fue algo atípica, toda al aire libre. Contaban con muchos invitados de diferentes partes de Europa y del resto de mundo, así que la idea era hacer una celebración donde todos tuvieran mucha libertad y los novios pudieran disfrutar con todos ellos. «Organizamos un catering con picoteo napolitano, primeros platos de pasta, y más tarde una barbacoa de pescado y otra de carne, postres típicos napolitanos… todo presentado en buffet y con el apoyo de algunos camareros. Contratamos otra empresa para las bebidas y cócteles con barra libre, y lo hicieron fenomenal, fue el día más caluroso de todo el verano en Nápoles, así que al ser al aire libre, ¡tuvieron que trabajar más de lo normal! Evidentemente también contratamos DJ, para la música tranquila durante la tarde y para la fiesta nocturna, con un elaborado mix «itañolo», para que todos pudieran disfrutar!»

«Nuestro primer baile fue improvisado prácticamente, decidimos en el último momento que lo haríamos, y decidimos hacerlo con la canción con la que comenzó la ceremonia. Andrea preparó una sorpresa más y pidió que intercalaran una de Estopa que le encanta y que siempre me cantaba porque decía que le recordaba a mí. Así que mezclamos lo clásico de Caruso de Lucio Dalla con Cuando cae la luna de Estopa, fue súper divertido». Otro «baile» muy importante para la novia fue el tuvo con Blas, el hijo de una de sus mejores amigas, Paula.

En cuanto a sorpresas para sus invitados, mucho antes de la boda, Andrea regaló a sus testigos una corbata, y Sara a sus chicas una preciosa flor de tela a modo de brazalete con un lazo para atarla, obra de Boho Chic. El mismo día de la boda, Sara recuerda los detallitos para los asistentes: «Como detalles a los invitados, regalamos gafas de sol en tres colores, y grabadas con la fecha del evento, y pai-pais en color blanco. Además durante la ceremonia entregamos dos ramos de flores a las dos súperabuelas, la de Andrea, y la mía. El ramo de novia se lo entregamos a una pareja de buenos amigos, Carmen y Max, así como otros dos ramos a otras dos parejas, Tamara y Alfonso, y María y Borja. Además, Andrea le dedicó a su primo Marco y su mujer unas palabras, ya que se habían casados escasas semanas antes».

Sobre la decoración, la novia nos cuenta: «Contamos con la ayuda de un decorador, aunque era para pequeños detalles, ya que al ser al aire libre, no necesitaba demasiado. Se decoró el entorno y la zona de baile con globos, los árboles con algunos detalles, como corazones de madera, y se hizo un precioso arco a la entrada de madera y con flores. Lo más bonito fue un rinconcito de fotografías de aquellos que ya no están pero que nos acompañaban de alguna manera en nuestro día. También precioso el maravilloso libro de firmas de mi queridísima amiga Virgi, que no pudo estar en persona, pero así fue como si una parte de ella nos acompañara aquel sábado».

El traje del novio

Andrea se hizo la camisa y el traje con el chaleco a medida en una sastrería napolitana llamada Sartoria Bernini y allí mismo se compró la pajarita, los gemelos y los zapatos.

El look de la novia

Lo que nos gusta aún más de esta novia es que lució no uno, sino ¡dos! vestidos diferentes el gran día. «Yo compré mi vestido en Pronovias Serrano, en Madrid; los complementos, la corona de flores y el canotier, ambos piezas únicas a medida y ambas piezas maravillosa, son obra de Boho Chic y sus maravillosas artistas (sobre todo gracias a Caro, ¡fundamental para mi look de novia como consejera!) Los pendientes, de plata y con camafeos, un regalo muy especial de mi tía Mari Jose, de una joyería antigua del barrio de Malasaña. Además llevaba el anillo de pedida y una alianza de plata que Andrea y yo llevábamos desde hace algún tiempo. Los zapatos fueron lo que más costó, yo soy muy fan de los zapatos y quería algo especial que no encontraba, y lo que encontraba era demasiado caro o incómodo, al final encontré unos preciosos en la tienda Something Old, de la diseñadora inglesa Rachel Simpson. Además llevaba un pañuelito bordado antiguo, que mi madre llevó el día de su comunión. Y un abanico blanco bordado que me regaló mi tía Luisa, al que mi madre le puso un lacito de raso azul, ¡por eso de cumplir tradiciones! Por la noche me cambié, me puse un vestido cortito para estar cómoda en el baile, me lo compré en la página Chicwish. Todo esto, además, fue un regalazo por parte de mis padres. El ramo, una verdadera preciosidad, me lo confeccionaron en la floristería donde además nos hicieron los ramos de regalo para las dos abuelas y algunas parejas de invitados, la decoración del coche y el claustro, y las flores de naranjo para la solapa del novio y el padrino, Il fioraio Ruoppo». 

Para maquillarse y peinarse, también fue algo de última hora. Gracias a unos amigos conoció una peluquería cercana a la casa rural donde se hospedaba, Futura Moda, y optó por algo completamente acorde con su personalidad y su estilo.

La invitación de nuestra boda fue mediante vídeo, ya que los invitados eran de diferentes nacionalidades, y les pareció cómodo y original hacerla en un soporte que no fuera papel. Fue, además, un regalo muy especial del primo de Andrea, Alessandro Staffa (www.Bodatrailer.com). Las fotografías y el vídeo del gran día, fueron regalo de la hermana de Andrea, Luna Chiara, fotógrafo profesional (puedes ver su trabajo aquí), y también contó con la colaboración de otra fotógrafa, Francesca Serotti, y la persona que se ocupaba del video, Paolo Barbieri.

Y sin más, os dejamos las magníficas instantáneas de este gran día…

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